De compras en Shanghai

Shanghai es una ciudad volcada a la vida comercial y a las compras. A diferencia de Pekín, donde los aspectos históricos, culturales, políticos y administrativos han marcado claramente el punto central de la ciudad en una zona que no es meramente comercial, el centro neurálgico de Shanghai esta situado, precisamente, en las zonas comerciales a uno y otro lado del río.

Por una parte, en el lado occidental, junto al Bund, la peatonal East Nanjing Road concentra gran parte de la vida comercial de la ciudad. Es una calle que esta constantemente abarrotada de gente durante las horas en que los comercios están abiertos y que alberga, tanto en locales comerciales como en centros comerciales que reúnen a varias tiendas, a tiendas del sector de la moda destinadas principalmente, con algunas excepciones, a los segmentos medios-altos. Aparte de ellas, existen establecimientos de comida rápida y algunos cafés. Es digna de ver a cualquier hora del día, aunque especialmente por la noche, con la iluminación de las tiendas, destaca mas.

En el lado oriental, Pudong, las tiendas no se concentran tanto en una sola calle, sino que aparecen dispersas en una zona de aproximadamente un kilómetro cuadrado. En la mayoría de los casos, agrupadas en centros comerciales. Algunos de estos centros comerciales albergan a las principales marcas del mundo, mientras que otros tienen un nivel algo inferior. Existe, además, un gran almacén de productos electrónicos. En ninguna de estas tiendas se admite el regateo.

Los precios de estas tiendas- con la excepción de las cadenas de moda chinas que tienen unos precios algo mas bajos que en España, pero con gustos muy específicos del mercado local- son similares o, incluso, algo mayores que en España.

Completa esta lista de zonas comerciales de estilo occidental Central Huaihai Road, calle principal de la Concesión Francesa. No debe ser vista estrictamente como una zona comercial como las otras dos, pero es cierto que dispone de bastantes tiendas de moda de un nivel medio.

Esto es en lo que respecta a zonas comerciales de un estilo mas occidental, pero, evidentemente, quedan lugares para irse de compras en Shanghai que no lo son. En la Ciudad Vieja, aparte de la New Yuyuan Road que funciona como centro comercial y de ocio para turistas, hay dos o tres calles con tiendas tradicionales dedicadas, principalmente, a vender souvenirs y recuerdos de Shanghai.

Entre los mas frecuentes de encontrar, y los mas vendidos, destacan -además de los típicos recuerdos en forma de camisetas o postales- los relacionados con el jade y las pinturas. En el caso de China, además, se pueden encontrar bastantes objetos con contenido político, sobre todo aquellos relacionados con la figura de Mao. Otros objetos muy típicos para regalo y muy vendidos son los palillos para comer decorados o todos los relacionados con el té, bebida nacional por excelencia.

Aparte de esto, otra atracción turística tradicional de Shanghai es el mercado de las falsificaciones. Aunque no alcanza los extremos del Mercado de la Seda de Pekín y el mercado de las falsificaciones que existía anteriormente desapareció hace unos años, siguen existiendo galerías comerciales dedicadas a la venta de estos productos en los bajos de la estación de metro del Museo de Ciencia y Tecnología de Shanghai.

Justo en la salida del metro aparecen varias galerías comerciales que, pueden parecer pequeñas, pero se extienden por varios cientos de metros, con un gran número de tiendas dedicadas a todos los productos y sectores, aunque destacan de manera especial las tiendas de ropa y pequeños aparatos electrónicos. En otro lado de la galería hay, además, un importante número de sastres y tiendas de confección para el caso en que queramos fabricarnos ropa a medida.

Regateando

Por todo se regatea en estos mercados… y mucho. El precio original de los vendedores es, por lo general, desorbitado, intentando que la primera contraoferta del comprador sea lo mas alta posible. Un problema que tienen los neófitos en este mercado es que realmente no conocen el precio real de los artículos que compran, por lo que se guían de la oferta del vendedor para realizar la suya que, por lo general, acaba siendo demasiado alta.

Cada uno tiene unas estrategias para regatear, aunque hay que tener muy clara una cosa: siempre que haya ganancia, el vendedor intentara mantener al cliente y estará dispuesto a vender. La primera oferta que se haga debe ser bajísima. Si el vendedor renuncia al trato después de esta o las primeras ofertas, es que no interesa. Si, aun así, sigue interesado e insiste es que la oferta puede ser buena como base.

Las estrategias de negociación son muy diferentes dependiendo de cada uno. Hay quien empieza muy bajo y va cediendo poco a poco. Otros prefieren poner una primera oferta más alta y plantarse después de la primera o la segunda. Dada la abundancia de oferta similar, el recurso de marcharse de un puesto hasta que el vendedor persiga con una nueva y mejor oferta es muy utilizado y suele dar buenos resultados. Depende de cada uno.

Los vendedores también utilizan sus propias técnicas. Para la captación suelen ser bastante insistentes y, dada que la competencia es mucha, hacen lo que pueden para retener al cliente. Desgraciadamente, mas de una vez y mas de dos el comprador deberá dejar su educación al margen para desembarazarse de la insistencia. Que nadie tenga mala conciencia por ello. Al fin y al cabo es simplemente una actitud comercial e ignorar a gente que nos saluda es necesario si queremos encontrar la salida. Dentro de la actitud de los vendedores están los que son especialmente amables con el fin de crear simpatía, los que parecen enfadados con el desarrollo del regateo para intentar influir en el vendedor, los que bajan poco y solo reaccionan cuando el comprador hace el amago de irse… Son todo estrategias que se irán viendo y que se aprenderán, desgraciadamente, cuando ya se haya comprado todo lo que había que comprar.

Tanto si se quiere comprar, como solo divertirse, mi recomendación es pegarse a personas que estén regateando dos o tres veces antes de que nosotros negociemos por lo que nos interesa. Así podremos ver un poco como son las técnicas antes de ponerlas en práctica. Por lo general, es mas posible encontrar buenos precios en los artículos que no se necesitan o se espera comprar, ya que el comprador se planta con mas facilidad en un precio que si se quiere llegar a un acuerdo por algo que realmente interesa.

Sobre la calidad de los productos, hay versiones muy diferentes de quienes los han comprado. Algunos tienen una experiencia horrible con ellos y se les han roto a las pocas horas o días después de comprarlos. Otros han salido muy satisfechos con sus compras y equiparan los resultados de su uso con los originales.

Sea como sea, no nos engañemos. Los productos que se venden en los mercados de falsificaciones son poco menos que una lotería. Si el comprador consigue regatear por ellos y conseguirlos por poco dinero, puede considerarse como un riesgo asumible: si el producto sale mal, no se ha perdido mucho; y si sale bueno, se ha hecho una excelente compra. Personalmente, no tomaría decisiones muy importantes de compra en estos mercados.

Un consejo para quien vaya a cumplir con encargos masivos: cuidado en la aduana. Si tenéis la mala suerte de que os examinen y lleváis un cargamento de relojes o productos electrónicos, podréis tener problemas. Si podéis, al menos, quitadle las etiquetas a los productos.

Y, finalmente, un último consejo. A quien no le gusten los agobios o ser abordado por cientos de desconocidos, que ni se piense el acudir a estos mercados. No llega al extremo de los mercados de Pakín, pero no lo va a pasar especialmente bien.

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