Consejos para el viaje a Shanghai

•Las calles de la ciudad están bien rotuladas. Si alguien tiene problemas para orientarse, simplemente, que busque en la esquina el rotulo del nombre de la calle. En la parte inferior, junto al nombre en ingles, se indicaran las direcciones Norte (N) / Sur (S) o Este (E) / Oeste (W), dependiendo de la dirección de la calle. Simplemente, siga estas direcciones hasta llegar a su destino.

•Lleva siempre contigo un bolígrafo y papel. La barrera idiomática es difícil y siempre es de mucha utilidad apuntarse, al menos, la dirección del hotel en el caso de que haya que pedirle a un taxista que vaya. También a la hora de intentar comunicarse con los locales sobre horas, precios y otras cosas que puedan ser explicables sobre el papel. En el regateo, el vendedor suele tener a su lado una calculadora sobre la que se teclea, por lo que no será un grave problema.

•El volumen de trafico es importante, por lo que moverse por la ciudad en taxi, aun siendo barato y fiable, puede llevar bastante mas tiempo del esperado. Si hay una estación de metro cerca, es mejor utilizar este medio de transporte. Cuidado en los cruces. Las bicicletas y motocicletas son muchas y no respetan los semáforos, al igual que muchos coches. Extrema la precaución al cruzar la calle.

•Las distancias de los mapas pueden resultar engañosas. En muchas ocasiones, por ejemplo, dos estaciones de metro están separadas por un gran trecho entre si. Si pensamos que solo hay que caminar una distancia relativamente corta, puede ser que acabemos caminando mucho mas de lo que esperábamos.

•La gente, por lo general, es amable, aunque hay muchas personas que no pueden comunicarse en inglés. Eso si, por la zona de East Nanning Road, hay mucha gente que se acerca a los extranjeros con fines comerciales. Los mas claros, ofrecerán productos falsos o masajes, y se conformaran con una simple negativa; pero hay otros que se acercan al visitante interesándose por su procedencia e intentando entablar conversación aparentemente personal, aunque su objetivo final es llevarle a alguno de los cafés de la zona para que consuma allí.

•Si se va a combinar la visita con Pekín y se pretenden hacer compras en los mercados de imitaciones, es mejor hacerlas en la capital del país, ya que hay mas cantidad de puestos en los mercados de allí y, a la vez, mayor variedad de productos salvo, quizá, en el caso de la ropa hecha a medida.

•Los puestos callejeros de comida son fantásticos y, además, cada uno con su especialidad. Tanto las brochetas, como los fideos, como cualquier otro producto que vendan es un espectáculo como se prepara y lo bien que sabe. Estos puestos, además, pueden resolver cenas a horas intempestivas o en momentos en los que no hay mucho tiempo para sentarse en un restaurante.

•Quizá las subidas a los rascacielos son prescindibles en una visita, pero el crucero del río ofrece unas vistas fantásticas y no debería faltar en el programa de todo visitante.

•Shanghai esta llena de pequeños establecimientos de masajes tanto de pies como de cuerpo entero. Es muy habitual de la ciudad y resultan baratos y muy recomendables, aunque el visitante tiene que tener cierto cuidado de distinguir los muchos centros de masajes de verdad con otros que son tapaderas de negocios de prostitución. La mayor parte de ellos se pueden distinguir a simple vista y con algo de sentido común. Por ejemplo, muchos de ellos tienen a la puerta un rodillo giratorio (al estilo de las peluquerías) con la imagen de un pie o, si se mira por la puerta y aparecen sillones ocupados por gente que recibe masaje o, incluso, vacíos para recibirlo, son señales de que el establecimiento ofrece masajes y nada mas.

•Si no sabes o no has probado nunca a comer con palillos, practica antes de llegar a China. En la inmensa mayoría de restaurantes serán los únicos cubiertos de los que puedas disponer para comer.

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